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EUBALAENA AUSTRALIS



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Un siglo atrás fue llevada al borde de la extinción. Hoy se encuentra protegida en aguas territoriales de nuestro país. Se calcula que de los 100 mil ejemplares previos a las matanzas han quedado unos 7 mil. Hablamos de la Ballena Franca Austral que vive en el sector austral de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Pero entre los meses de junio y noviembre varios cientos de ejemplares llegan a la Península Valdés para reproducirse.

Allí estuvo Momento Trashumante (MT) para conocer la belleza de este Monumento Natural, su habitad y tomar conciencia de su conservación.

La ballena franca austral es un cetáceo misticeto de gran tamaño. El peso medio de un ejemplar adulto es de unas 40 toneladas, aunque se han registrado ejemplares que rondaban las 60 toneladas de peso.

Su piel es de color negro con manchas blancas en el vientre. Su cabeza es sumamente grande, ya que es un tercio de su cuerpo. Sobre ella se encuentran unas callosidades, regiones de piel que sobresalen, que tienen un grosor mínimo de 5 centímetros. Estas callosidades son únicas en cada ballena, de manera que constituyen el equivalente a nuestras huellas dactilares. Sobre ellas suelen proliferar poblaciones de ciámidos, crustáceos conocidos popularmente como "piojos de ballena".

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Otra de las características de la ballena franca austral más representativas son las barbas o placas córneas que presentan en el interior de la boca. Suele haber unas 260 y miden unos 2,5 metros cada una de ellas. Estas barbas son fundamentales para la alimentación de la ballena austral, pues estos animales obtienen su sustento filtrando grandes cantidades de agua de mar gracias a las barbas y separando así crustáceos como el krill, su alimento fundamental.

La ballena franca austral habita diferentes regiones comprendidas entre las latitudes 20º y 60º a lo largo del océano Atlántico Sur, del sur del Índico y el Pacífico Sur, así como en el Mar Antártico. Por tanto, estas ballenas solo viven en el hemisferio sur, localizándose en aguas frías, en concreto aguas subantárticas. Es común verlas cerca de las masas continentales y las islas.

La ballena franca austral realiza dos tipos de migraciones. Por una parte, están aquellas relacionadas con la alimentación y, por la otra, las migraciones reproductivas. No se conocen con exactitud las rutas seguidas por las ballenas francas australes en sus migraciones. Sin embargo, se conoce a ciencia cierta que hay poblaciones de ballenas francas australes cuyo destino migratorio referente a la cría y la reproducción es la península de Valdés, a donde llegan en mayo o junio y se marchan entre octubre y diciembre. Una vez realizada la cría, se produce la migración trófica, de la cual solo se sabe que las zonas de migración están comprendidas en los alrededores de la convergencia antártica.

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El hecho de que las hembras tienen una cría cada tres años explica, en parte, la lenta recuperación de sus poblaciones. Hoy existen otras amenazas para esta especie: la contaminación en los mares y océanos y las infracciones que puedan cometer las embarcaciones que se dedican a la práctica turística del avistaje de ballenas.

Además de su protección a nivel nacional, está protegida a nivel mundial por la Comisión Ballenera Internacional – que prohíbe su caza – y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna (CITES), que prohíbe toda acción de comercio internacional de sus productos por estar incluida en su Apéndice I.

El 28 de septiembre de 1984 se sancionó la ley n.º 23094 que declaró monumento natural a todas las ballenas francas que se visualicen en aguas jurisdiccionales de Argentina. Tal decisión se fundamenta en la imperiosa necesidad de otorgarle la debida protección. Se reproduce y amamanta a sus crías en aguas australes.​ La provincia de Río Negro también la declaró monumento natural provincial mediante la ley n.º 4066 sancionada el 6 de abril de 2006​ y la provincia de Santa Cruz mediante el n.º 2643 sancionada el 13 de marzo de 2003.​ También es monumental natural de Chile mediante el decreto supremo N.º 230 sancionado el 20 de junio del 2008 junto a todos los demás cetáceos del país.

Se insiste con la posibilidad de crear un santuario para la preservación de esta especie en el Atlántico Sur. Por el momento, Valdés es el área protegida que le da vida a esta especie y MT tuvo el privilegio de llegar hasta allí. No te pierdas los episodios de nuestro canal de YouTube 

Península Valdés, Madryn, abriendo las puertas del océano. https://youtu.be/K80RnApzNAc






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