Amanece en Villa de Merlo, San Luis, Argentina, el sol aparece detrás de las Sierras Comechingones iluminando un paisaje lleno encanto natural, en medio del trinar de pájaros. Esto es solo el comienzo de una serie de episodios que compartiremos con todos Ustedes mostrando actividades recreativas, paisajes y algunas recomendaciones que pueden servirte si visitas las sierras de San Luis.
Visitamos Villa de Merlo, en la provincia de San Luis que descansa sobre las Sierras de los Comechingones. Es una ciudad cargada de historia: vestigios de pueblos originarios, árboles milenarios y paisajes vírgenes, que hacen que todo permanezca como un tesoro majestuoso.
Si nos ubicamos geográficamente, la Villa de Merlo se encuentra el Valle de Concarán, en el extremo nordeste de la provincia de San Luis, y al suroeste de las Sierras de los Comechingones; y es mundialmente famosa por tener el tercer puesto en cuanto al mejor microclima del mundo.
Posee paisajes increíbles y un microclima que tiene fama mundial, lo que favorece actividades como senderismo, cabalgatas, cicloturismo, safari fotográfico, rappel, tirolesa, escalada deportiva, mountain bike, turismo rural, minero, arqueológico y reconocimiento de flora y fauna, entre muchas otras.
El ambiente puntano otorga buena oxigenación debido a un conjunto de factores que incide en la calidad de vida, la sensación de bienestar y mayor longevidad a quienes gozamos de estos beneficios en forma constante.
En el caso de La Villa de Merlo, los factores ecológicos que influencian este fenómeno tienen que ver. en primer lugar, con su ubicación, ya que como hemos dicho, la ciudad se encuentra al pie de las Sierras de los Comechingones y éstas cortan el paso de las corrientes del aire húmedo del océano Atlántico y de los elementos contaminantes que arrastran a su paso por la pampa húmeda. En segundo lugar, por ser los comechingones un macizo antiguo, la carga eléctrica de las rocas es muy baja, con ionización negativa, y la descomposición del granito libera átomos de oxígeno que en la atmósfera se transforma en ozono.
Esta serie de factores sumado a su altura sobre el nivel del mar 800-900 m y a una temperatura media anual se conjugan para provocar esa famosa, y tan buscada, saludable y grata sensación de bienestar.
Somos trashumantes, vivimos en movimiento.
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