Llegar al Molino Forclaz, en la localidad de San José, Entre Ríos, fue como abrir una ventana al pasado. El camino me llevó entre chacras y campos, hasta que la silueta del molino comenzó a recortarse contra el cielo entrerriano. Allí estaba, imponente y silencioso, testigo de la historia de los inmigrantes suizos que llegaron a estas tierras en el siglo XIX.
La primera impresión
Al ingresar al predio, lo primero que me atrapó fue la arquitectura: el molino de viento, la casa familiar, los galpones y el aljibe. Todo parecía detenido en el tiempo, como si la familia Forclaz aún viviera allí. Caminé despacio, observando cada detalle, imaginando las manos que levantaron esas paredes y el esfuerzo de quienes intentaron hacer funcionar el molino en una tierra donde el viento no siempre acompañaba.
La representación artística
Ese día tuve la suerte de presenciar una representación teatral realizada por artistas locales. Interpretaron a los miembros de la familia Forclaz, recreando sus sueños, sus luchas y sus desencantos. Con mi cámara grabé cada escena: las voces que narraban la llegada desde Suiza, los gestos que mostraban la esperanza de prosperar en la Colonia San José, y la frustración de ver que el molino nunca alcanzaba su pleno funcionamiento. Fue un momento cargado de emoción, donde la historia se volvió carne y memoria viva.
El recorrido
Seguí caminando por el predio, entre los galpones y las herramientas antiguas. El aire olía a campo y a historia. Cada rincón parecía contarme algo: el aljibe que guardaba el agua, la casa que protegía a la familia, el molino que se erguía como símbolo de esfuerzo y perseverancia. Grabé imágenes de todo, intentando capturar no solo la arquitectura, sino también la atmósfera de un lugar que respira memoria.
Cómo llegar y recomendaciones
Para llegar al Molino Forclaz, ubicado en la localidad de San José, Entre Ríos, se recomienda tomar la ruta provincial 130 que conecta Colón - San José con la zona rural cercana al molino. Es aconsejable contar con un vehículo adecuado para caminos de tierra, especialmente en épocas de lluvia, ya que el acceso puede volverse complicado.
Se sugiere llevar ropa cómoda y calzado adecuado para caminar por el predio, además de protección solar y agua, ya que la visita implica recorrer espacios abiertos. También es recomendable consultar los horarios de visitas guiadas y eventos culturales para aprovechar al máximo la experiencia.
Reflexión final
Visitar el Molino Forclaz no es solo un paseo turístico: es un encuentro con la raíz de la inmigración en Entre Ríos, con la tenacidad de quienes llegaron a estas tierras para construir un futuro. Es también un homenaje a la comunidad que hoy mantiene viva esa historia, a través de visitas guiadas, representaciones artísticas y la preservación de un patrimonio que nos recuerda que detrás de cada piedra hay un relato humano.
Salir del predio fue difícil. Sentí que me llevaba conmigo no solo grabaciones y fotografías, sino también un pedazo de la historia entrerriana, hecha de sueños, trabajo y memoria colectiva.
Somos trashumantes, vivimos en movimiento.



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