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Termas Villa Elisa: El tesoro que surgió de las profundidades.

Complejo Termal Villa Elisa - Entre Ríos.

Si el Arroyo Perucho Verne nos conectaba con la superficie y la historia de nuestros antepasados, el complejo termal de Villa Elisa nos conecta con lo más profundo de la tierra entrerriana. No es solo un lugar de relax; es el resultado de un sueño colectivo que cambió para siempre el destino de la "Ciudad Jardín".

El milagro del Acuífero Guaraní

El complejo se asienta sobre una de las reservas de agua dulce más grandes del mundo. Pero llegar a ella no fue fácil. El agua surge de una perforación de 1036 metros de profundidad, brotando con una mineralización y una temperatura únicas que llega a los 40°C en boca de pozo.

Lo que hace especial a este lugar no es solo el agua salada y sus propiedades terapéuticas, sino la arquitectura del paisaje. En sus 41 hectáreas, el horizonte entrerriano se integra a las piscinas, creando una sensación de libertad difícil de encontrar en otros centros termales. Desde la relajante piscina de chorros hasta la vibrante piscina con olas, el agua aquí tiene un ritmo para cada estado de ánimo.

Dormir entre vapores y naturaleza

Uno de los grandes aciertos de Villa Elisa es que permite una desconexión total gracias a su variada oferta de alojamiento dentro del mismo predio:


El Complejo de Búngalos: La opción preferida por las familias. Unidades equipadas que permiten la intimidad del hogar a pasos de los cuencos termales. No hay nada como despertar, cebar un mate y ver el vapor matinal elevándose entre los árboles.


Hotelería de nivel: Con hoteles como el Vertiente o el Quinto Elemento, diseñados para quienes buscan confort total, vistas al lago central de 4 hectáreas y acceso directo a los servicios del Spa.


Aventura y descanso: Para los que prefieren el contacto directo con la naturaleza, el sector de camping y los eco-módulos ofrecen una experiencia rústica pero impecable bajo las estrellas de Entre Ríos.

Un viaje circular: El cierre de nuestra serie

Después de haber caminado por los pasillos del Museo El Porvenir, de sentir el latido del acero en el Tren Histórico y de buscar las huellas de mi abuela Gala en la arena del Arroyo Perucho Verne, llegar a las Termas es el broche de oro necesario.

Villa Elisa es una ciudad que sabe cuidar sus raíces, pero que también supo mirar hacia las profundidades para encontrar su futuro. Aquí, el agua es el hilo conductor: es la que trajo a los colonos, la que refrescó sus veranos y la que hoy nos regala salud y descanso.



¿Qué mejor que terminar este recorrido por la historia y los afectos relajándose en estas aguas? Villa Elisa nos espera siempre con el jardín cuidado, el tren listo para salir y el agua tibia para el alma.

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