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TRAS LOS PASOS DE EL'AL, EL HÉROE DE LOS TEHUELCHES.


Introducción.

Los Tehuelches fueron un pueblo originario que habitó la región Este de la Patagonia, dominando las llanuras y parte de la costa atlántica. Eran nómades y manejaban la oratoria más que la escritura. A través de ella narraron historias que se fueron transmitiendo generación tras generación.

El héroe de los Tehuelches.

Cuentan los Aonikenk (Tehuelches del sur) que Koóch creo el suelo y el océano en la Patagonia Austral. En éste último creó una isla en la que habitaron gigantes y animales-hombres.

Un gigante llamado Nosithej, secuestró a Teo, una nube y en ella engendró a un niño. Al enterarse del embarazo de Teo, Nosithej asesinó a la madre con la intención de devorar a su propio hijo. 

Sin embargo, antes de que pudiera terminar con la vida del bebé, un tuco-tuco que vivía en la caverna del gigante rescató al pequeño y se lo llevó consigo a su madriguera subterránea. Así, antes de que el gigante pudiera alcanzarlo, el pequeño fue depositado en el lomo de un elegante cisne, Kellfü, quien puso al niño por nombre El’al.

El ave emprendió vuelo hacia otras tierras lejanas: La Patagonia, más precisamente a la cúspide de un cerro; si nuestro Chaltén.

El’al comenzó a descender del cerro y a su encuentro salieron quienes dominaron este territorio hasta entonces: Kokeske (el frío) y Shíe (la nieve). Ambos, acompañados por el viento asesino, intentaron atacarlo, pero él los ahuyentó golpeando entre sí dos piedras, creando el fuego.

Para los Aonikenk, El’al fue siempre sabio y poderoso. Kooch ya lo había vaticinado: “será más fuerte que su padre”. Desde chico aprendió a cazar animales con el arco y la flecha. Con ellos agrandó la tierra, ahuyentando al mar. Creó las estaciones, amansó a las fieras; ordenó la vida. Con el agua retirándose, comenzó a modelar estatuillas de barro, creando de este modo a los hombres y mujeres: los tehuelches. Ellos fueron a quienes El’al les confió los secretos de la caza: les enseñó a diferenciar las huellas de los animales, a seguirles el rastro y a poner los señuelos, a fabricar las armas y a encender el fuego. 

También aprendieron a enfrentar el frío crudo y terrible de la Patagonia, cosiendo ponchos abrigados –llamados quillangos–, a preparar el cuero para los toldos hasta dejarlo liso e impermeable.


En Momento Trashumante (MT) pretendemos desandar caminos tras las huellas de este héroe mitológico, recorriendo senderos, bosques y lagos de esta hermosa geografía.


Si te interesa conocer más sobre esta y otras leyendas de el pueblo tehuelche, ingresa a estos enlaces:


El Chaltén: Historia de la ciudad y Leyendas de la zona (interpatagonia.com)

Cosmovisión aonikenk: Elal, el Chaltén y los Tehuelches (elchalten.com)

Elal y los tehuelches (serargentino.com)

Elal, el héroe tehuelche patagónico (razafolklorica.com)


Hasta otro MT.


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